¿Cómo calculo la cantidad de luz para mi casa?

La buena iluminación de una habitación es muy importante. De ello depende su confortabilidad, el dinero de nuestros bolsillos y, sobre todo, nuestra propia salud. Es importante tener en cuenta que cuando decimos ‘buena iluminación’ nos referimos exactamente a la iluminación adecuada. Ni más ni menos que la necesaria.

Si la cantidad de luz de una habitación es insuficiente, forzamos los ojos a trabajar demasiado y esto termina provocando una fatiga visual a la que siguen dolores de cabeza, irritaciones e incluso escozor visual. Por otro lado, una iluminación artificial excesiva, además del gasto que significa, provoca un deslumbramiento perturbador y molesto que deriva en una visión poco clara.

Y esto por no hablar, por supuesto, del gasto extra que supone tener más iluminación que la adecuada, gasto que repercute de forma negativa en el medio ambiente (ya que la producción de energía eléctrica se basa en gran parte en la quema de combustibles fósiles, la cual emite gases que provocan el efecto invernadero) y en los bolsillos, sobre todo en tiempos de subidas en las facturas de electricidad.

¿Cómo podemos saber qué cantidad de luz es la adecuada?

Debemos saber que el nivel de iluminación se mide en una unidad llamada lux, cuyo símbolo es lx. A su vez, 1 lux equivale a 1 lumen por metro cuadrado, por lo que si el tamaño de una habitación es de 10 metros cuadrados, el nivel correcto de iluminación será de 100 lx.

A partir de ahí sólo debemos tener en cuenta que los valores que comercializan las bombillas no se expresan en lumen, sino en vatios y no existen ninguna conversión directa. Deberemos tener en cuenta el tipo de bombilla (halógenas, fluorescentes, etc), la temperatura de color de las bombillas (frías o cálidas), el sistema de alumbrado (luz directa e indirecta) y el método de alumbrado (general o específico)

Para saber cuantos lux hay en un determinado lugar, podes encontrar varias app para el celular como Luxmeter o Luximetro, que son gratuitas y te dan una lectura bastante cercana a la realidad.

A partir de esa unidad, existen cifras recomendadas para el nivel de iluminación en el ámbito hogareño, en función de las necesidades de cada espacio de la casa:

  • Cocina: la recomendación para la iluminación general está entre los 200 y 300 lx, aunque para el área específica de trabajo (donde se cortan y preparan los alimentos) se eleva hasta los 500 lx.
  • Dormitorios: en los de los adultos, se aconsejan niveles no muy altos para la iluminación general, entre 50 y 150 lx. Pero en las cabeceras de las camas, sobre todo para leer allí, se recomiendan luces focalizadas con hasta 500 lx. En los cuartos de los niños se recomienda un poco más de iluminación general (150 lx) y unos 300 lx si hay una zona de actividades y juegos.
  • Salón: la iluminación general puede variar entre unos 100 y 300 lx, aunque para ver la televisión se recomienda que baje a unos 50 lx y para leer, al igual que en el dormitorio, una iluminación focalizada de 500 lx.
  • Baño: no hace falta demasiada iluminación, unos 100 lx son suficientes, excepto en la zona del espejo, para afeitarse, maquillarse o peinarse: allí se recomiendan también unos 500 lx.
  • Escaleras, pasillos y otras zonas de paso o poco uso: lo idóneo es una iluminación general de 100 lx.

 

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Factores a considerar para la elección de las bombillas

Hay que tener en cuenta que los valores con los que se comercializan las bombillas en el mercado no miden el flujo luminoso (en lúmenes) sino su potencia (en vatios o watts). Y no existe una manera de convertir de forma directa un valor en otro, ya que el flujo luminoso no depende solo de la potencia sino también de varios otros factores, a saber:

  • El tipo de bombillas: si son halógenas, fluorescentes, incandescentes, etc.
  • La temperatura de color de las bombillas: el tipo de luz que generan puede ser más frío o más cálido.
  • El sistema de alumbrado: puede ser directo, si las bombillas apuntan hacia el lugar que deben iluminar, indirecto, si están dirigidas a paredes y techos y la iluminación se produce a partir de su reflejo, o difuso, si hay una mezcla de los dos sistemas anteriores. La luz directa es la que aprovecha mejor la capacidad de las lámparas y, por lo tanto, permite ahorrar energía, aunque también puede resultar la más molesta para los ojos y producir mayor fatiga visual. Cuanto más indirecta sea, el efecto se invierte: requiere un mayor consumo de energía, pero el cansancio visual que ocasiona es menor.
  • El método de alumbrado: depende de la ubicación de las fuentes de luz. El alumbrado es general cuando pretende abarcar toda la estancia, y localizado cuando se concentra en un punto para tareas específicas, como leer o cocinar.

Los colores de las paredes y elementos es importante, por su poder de reflección de luz. Acá algunos ejemplos:

-Blanco 70/75 %
-Amarillo claro 50/70 %
-Verde claro 45/70 %
-Gris claro 45/70 %
-Celeste claro 50/70 %
-Negro 4/6 %
-Gris oscuro 10/20 %
-Amarillo oscuro 40/50 %

En cualquier caso, lo importante es conocer el flujo luminoso de una bombilla y elegir la más apropiada según el tamaño de la estancia y el sistema y el método de alumbrado dispuestos en ella. Esto permite un máximo rendimiento del sistema de iluminación y, por ende, de la energía, sin consumos excesivos ni derroches.

Si vas a instalar luces, hablálo con tu electricista de confianza. Él también sabrá asesorarte al respecto.

Equipo de Home Solution

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